Reflexiones posteriores a la ceremonia: Rendición

por Carlos Guzmán

por Carlos Guzmán #

Lo presencio cada fin de semana cuando sirvo a Kambo.

Vienes y te sientas en la esterilla con la intención de enfrentarte a lo que te molesta, a tus traumas, a tus miedos, a lo que te impide convertirte en tu verdadero yo. Estás dispuesto a enfrentarte a ello de una vez por todas. Veo tu ansiedad, tu miedo a enfrentarte a ello, y también veo tu voluntad de sacarlo adelante.

Pero de repente ahí estás, enfrentándote a esos miedos, afrontando la ansiedad de frente. Veo cómo las cosas no han salido como esperabas, veo cómo tu ego te hace dudar de tu intención de hacer esto en primer lugar. Veo tu resistencia, tu lucha por enfrentarte a la oscuridad que te envuelve. Tus expectativas han sacado lo mejor de ti y te dejas llevar por el miedo a perder el control. El pánico se apodera de ti y hace que quieras salir de él y ¡ya! I Tu corazón quiere sanar pero tu mente se interpone. Te metes en tu propio camino, bloqueando la ruta y en el auto sabotaje. Te comprendo ya que yo también he pasado por eso.

Pero entonces, en esa oscuridad, en medio de tu tormenta, sucede algo mágico. Aprendes de alguna manera que dejar ir lo que no puedes controlar ES la salida. Este es el momento en el que los hombres y las mujeres, independientemente de sus antecedentes o de la historia que se cuentan a sí mismos, abren las compuertas de sus emociones, dejando que las lágrimas fluyan, abrazando su viaje y su vulnerabilidad. En este valiente acto de dejar ir, te das cuenta de que no puedes escapar de lo que temes ni esconderte detrás de las distracciones de tu vida. Te veo dar la vuelta y enfrentarte a ese miedo que ha estado tan presente en tu vida y que, sin embargo, es tan esquivo. A medida que aumenta la intensidad de la experiencia, aprendes a conocer y comprender la raíz de tus problemas. En ese momento, eres recompensado con el acto de rendición. A medida que continúas liberando el control, estás aceptando quién eres, quién eras y en quién quieres convertirte. Te rindes a lo que es y en ese humilde momento estás abrazando tu viaje en bruto, sin filtrar.

La verdad sale a la luz, las sombras empiezan a desaparecer y empiezas a ver tu propia luz. Soy testigo de un cambio en ti, una realización... un avance. Estás disfrutando de la esencia de tu verdadero ser, libre por fin de las cadenas que te sujetaban. Me alegro contigo cuando sales del otro lado más fuerte, más sabio y mejor. Este es el milagro de la rendición. Aceptar lo que no puedes controlar y dejarlo ir. Es un honor para mí poder ofrecerte un espacio y ser testigo de tu transformación. pegadoGrafico.png

Volver al principio